Friday, October 16, 2026

“Si no hubiéramos logrado titular y defender mi comunidad estaríamos invadidos hasta quizá asesinados”

Durante mi viaje por las comunidades indígenas de distintas cuencas de la amazonia peruana encontré valiosas razones para sentirse una vez más motivado y comprometido en la noble labor de contribuir en la realización común de los sueños más encumbrados: la titulación de comunidades indígenas. Pasó más de una década esperando hasta que en menos de un año mi comunidad fue titulada con el apoyo de AIDESEP con su aliado Rainforest Foundation US, estamos muy agradecidos, dijo el jefe de la comunidad nativa Nuevo Jesús de Praga, bajo amazonas, Loreto. Las amenazas de invasión de foráneos y la recurrente confrontación no han cesado del todo después de haber logrado la titularidad colectiva de esta comunidad. Sin embargo, la seguridad jurídica es una herramienta de salvaguarda a favor de nosotros los Pueblos Indígenas.

 

La peligrosa avidez de ocupar con violencia parte del territorio de los pueblos indígenas supera la alegría de la formalidad comunal y obliga a no bajar la guardia para garantizar la seguridad prolongada y el autodesarrollo, la gestión eficiente de los recursos, la vigencia activa de los conocimientos milenarios y las estrategias propias de control territorial.

 

El líder fundador de la comunidad nativa Remanso del Yavarí –ubicado en la triple frontera Perú, Colombia y Brasil– fue asesinado con irreproducible crueldad en el mes de agosto de este año, por personas dedicadas al cultivo ilícito de coca. Su esposa, hijos y familiares directos huyeron raudos después de una tensa y subrepticia sepultura. Los criminales estuvieron a escasos pasos de ellos para aniquilarlos y así tomar la comunidad sin riesgo alguno. Todo lo que viene después son hechos que hierven la sangre y vuelcan lágrimas porque la búsqueda de justicia jamás existió de ningún lado, por temor o encubrimiento. Remanso del Yavarí es una comunidad titulada y su caída en manos de criminales representa hoy el mayor peligro para otras comunidades.

 

Este funesto escenario de asesinato y olvido de líderes indígenas ha ido disminuyendo gradualmente en los últimos años debido al considerable avance del proceso de titulación de las comunidades indígenas. AIDESEP y sus aliados apoyaron acciones relevantes para hacer posible la titulación de más de 100 comunidades en los últimos cuatro años y todavía falta 560, esta brecha deberá ser reducida sin pausa para el bienestar y la paz de los pueblos indígenas. “Si no hubiéramos logrado titular y defender mi comunidad estaríamos invadidos hasta quizá asesinados”, dijo con mucho entusiasmo un líder del pueblo Kukama de la cuenca baja del río Marañón.

 

El modelo de titulación liderado por Aidesep con el soporte de sus aliados como Rainforest Foundation US, hace que anhelos de décadas para asegurar la tenencia mediante un título se haga realidad. Este proceso ha reducido la brecha en tiempos y recursos lo que ha garantizado el principio de libre determinación de los pueblos indígenas, este modelo empodera a los pueblos indígenas y a sus organizaciones representativas en alianza estratégica con el Estado ( DIRDAGRI).

 

Si las comunidades nativas nunca hubieran sido reconocidas y tituladas, podrían haber enfrentado mayores dificultades en la defensa del territorio ancestral y la cadena de transmisión de los saberes tradicionales estarían convalecientes, los bosques prístinos convertidos en monocultivos y en barbechos degradados en su capacidad de ofrecer al mundo soluciones climáticas concretas.  Sin embargo, la titulación no es una muralla imbatible, es fundamental y urgente robustecer la vigilancia y control del territorio, proteger a los líderes y defensores, exigir políticas públicas y del sector empresarial global mayor respeto de los derechos fundamentales y colectivos

 

Sunday, October 11, 2026

La última trinchera: Los pueblos indígenas amazónicos

 

El crimen organizado escaló en ferocidad porque malos funcionarios y políticos de alto rango e intermedio del Estado peruano se han convertido en aliados detrás de bastidores, en la sombra. Las enormes ganancias de las actividades ilegales ingresaron también a los bolsillos de los pérfidos oficiales de la PNP y de las fuerzas armadas, de los jueces y fiscales, gobernadores y gobiernos locales, senadores y diputados, medios de comunicación y líderes de opinión, líderes sociales, tenedores de predios y concesiones forestales, otros operadores de los tentáculos más brutales que avanzan como células cancerígenas en los órganos vitales de la sociedad. Aquellos perversos que han jurado cumplir la carta magna en el deber de garantizar la plena vigencia de los derechos humanos y de proteger a la población de las amenazas contra su seguridad y bienestar general, no han sido derrotado en combate convencional ni asimétrica sino corrompido en el campo de los valores y de la ética a cambio de dinero fácil y poder presuntuoso.

Amparado por las “leyes pro crimen”, la extracción de oro en la amazonia peruana destruyó miles de hectáreas de bosques, debilitó las acciones de seguridad e interdicción de la PNP y la Marina de Guerra, contaminó con mercurio a miles de personas mayoritariamente de las comunidades nativas y que el asesinado de líderes defensores estén siempre bajo el paraguas de la impunidad y el olvido. El narcotráfico multiplicó la apertura de aeropuertos clandestinos en la selva sin que los ojos de los comandos antidrogas lo vieran ni a través de la avanzada tecnología satelital del tráfico ilícito de drogas, que disponen.

El estudio del Centro de Innovación Científica Amazónica (CINCIA), reportó que en la región de Madre de Dios se estima que se liberan unas 180 toneladas de mercurio al año. Además, en 2024 en las cuencas del Nanay-Pintuyacu y el Bajo Putumayo, en Loreto, encontró que el 97 % de las 439 personas estaban contaminadas de este metal. El mercurio en su forma gaseosa es predominante en el aire y puede permanecer allí durante varios meses, recorriendo largas distancias antes de depositarse sobre la vegetación, el suelo o los cuerpos de agua. Enfatiza CINCIA.

AIDESEP, los Gobiernos Territoriales Autónomos (GTAs) y los líderes de las comunidades, con la finalidad de frenar el avance y la barbarie del crimen organizado, han reforzado sistemas propios de control y vigilancia del territorio ancestral, incorporando tecnología de alerta temprana, mejorando capacidades y pertrechos de los comités de autodefensa y guardias indígenas, gestionando riesgos y planes de patrullaje, alertando a las autoridades que si hubiera algún mortal desenlace que no abandonen a los deudos y que la justicia prevalezca. Este triste y doloroso cuadro es un acontecimiento inevitable de muerte del defensor, del líder que jamás se rindió ante mil amenazas recibidas y dos mil nobles consejos de abandonar el frente. Estando seguro solamente de una cosa, que la injusticia en su tesitura más deplorable no podrá jamás sobreponerse al poder del ejemplo y de la brillantez eterna del heroísmo. Más temprano que tarde algún tipo de juglar contemporáneo y vernacular irá de pueblo en pueblo, de comunidad en comunidad contando a los niños y jóvenes las hazañas y sueños de aquellos hombres y mujeres que dieron su vida en defensa del territorio, la vida y la cultura.

Las más importantes trincheras legales y morales del Estado y autoridades gubernamentales fueron debilitadas y agujereadas por la economía ilegal. La invasión está en marcha, si no hay una pronta contraofensiva el poder de la minería ilegal de oro y narcotráfico tomarán el control del país. En este contexto de zozobra y violencia los pueblos indígenas serán los que lleven la peor parte porque los recursos de la sangrienta cadena de valor abundan en tierras protegidas por miles de años. Entonces, una vez más la arquitectura de defensa del territorio milenario se pondrá a prueba, basado en la historia de imbatible resistencia.