Thursday, January 10, 2013

Cuestiones supranacionales del bosque.


Recientes publicaciones y análisis sobre la implicancia del bosque de la cuenca amazónica con los postulados del capitalismo introdujo, en la percepción de la ciudadanía indígena del Perú, elementos que ponen en duda la prolongada y enaltecida “filantropía” de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y de agencias de cooperación de países desarrollados, que llevaron adelante proyectos de titulación de tierra de comunidades nativas y plantearon al Estado la creación de parques nacionales y reservas comunales con el habitual  objetivo de conservar la diversidad biológica y cultural  existente en bosques previamente estudiadas. Estas propuestas conservacionistas fueron “consentidos” por organizaciones indígenas de nivel nacional y local, motivado por la expectativa de tenencia de un mayor espacio territorial, aunque sin autonomía y con limitaciones compulsivas, que sea generoso al estatus socio-cultural propio, duradero y auto-sostenible de los pueblos originarios.
Sobre el reciente libro “Geopolítica de la Amazonía, Poder hacendal-patrimonial y acumulación capitalista” del Vicepresidente de Bolivia Álvaro García Linera, la agencia de noticias Bolpress mediante sucintas acotaciones logró destacar cuantiosos textos, de las cuales seleccioné algunos relacionados con nuestra realidad. “Podríamos decir que el sistema neoliberal periférico se configuró entre un Estado reducido en sus capacidades y su poder de intervención económica y cultural (procesos de privatización y “achicamiento”), ONG que lo reemplazaban en determinadas áreas (social, cultural, lucha contra la pobreza, pueblos indígenas, medio ambiente, etc.), y un sector económico privado extranjero, que se apropiaba de las riquezas públicas”. “En ese contexto, algunas ONG en el país han sido el vehículo de la introducción de un tipo de ambientalismo colonial que relega a los pueblos indígenas al papel de cuidadores del bosque amazónico (considerado propiedad extraterritorial de gobiernos y empresas extranjeras), creando de facto una nueva relación de privatización y extranjerización de los parques nacionales y las Tierras Comunitarias de Origen (TCO), en las que el mismo Estado ha perdido tuición y control”. Las conclusiones que se exponen en estas frases desenredan los hilos que traban el acceso de la persona involucrada a un discernimiento que ayude a echar luz sobre los planes públicos y no públicos de las instituciones supranacionales que actúan en la temática ambiental del país. Pues bien, siendo inalcanzable los propósitos ocultos de un contubernio – si hubiera – no necesitamos escudriñar empeñosamente sino observar acuciosamente lo que ocurre, hoy, en el bosque de la amazonía peruana.

“La Amazonía peruana tiene alrededor de 78 millones de hectáreas, 47 millones de hectáreas (60%)” de ellas están concesionadas para fines de exploración y explotación de hidrocarburos. Importantes áreas naturales protegidas se encuentran bajo formas extractivas altamente incompatibles con el enfoque de protección “estricta” de las especies, inicialmente planteadas. En zonas de conservación denominadas de “uso indirecto” como los parques nacionales, santuarios nacionales y santuarios históricos,  no se permite la extracción de recursos naturales, así como modificaciones y transformaciones del ambiente natural, que pudieran impactar distintas cadenas tróficas con importante valor ecológico. Está permitido la “investigación científica” en estas zonas. En consecuencia, los pueblos indígenas y comunidades quedaron restringidos de realizar actividades ancestrales de subsistencia y territorios ancestrales han sido reducidos a geométricas propiedades comunales, indisponiendo procesos de crecimiento socio – cultural y el uso de los recursos naturales. En contra de los principios de conservación de la biodiversidad conocida por la sociedad, el Estado concedió licencia para la actividad petrolera en los siguientes lugares: Lote 135 de Pacific Stratus concesionado dentro del Parque Nacional Sierra del Divisor (Loreto). Lote 39 de Repsol, Lote 67 de Perenco y Lote 129 de Burlington se sobreponen a la Reserva Nacional Pucacuro (Loreto). Lote 76 de Hunt Oil se ubica dentro de la Reserva Comunal Amarakaeri. Lote 116 de Maurel Et Prom Perú está sobrepuesto a la Zona Reservada Santiago Comaina. Lotes 123  y 129 de Gran Tierra se superponen al Área de Conservación Regional Alto Nanay – Pintuyacu – Chambira y  a la Reserva Natural Pucacuro. Estas disidentes acciones ecológicas - extractivistas del Estado demuestran que las áreas destinadas a la conservación de la biodiversidad serán convertidas en complejos petroleros vinculados con la demanda energética del capitalismo mundial. Pues, los pueblos indígenas y comunidades no tienen ni tendrán jurisdicciones formales para defender el bosque y poner a salvo de los graves riesgos de contaminación. 

Según el Vicepresidente, el verdadero objetivo de la filantropía occidental fue conquistar territorios estratégicos y recursos de la biodiversidad (material genético, minerales, petróleo, gas…) a través de las ONG. Negociar con un pueblo indígena a través de una ONG local, financiada por otro país, es más fácil que establecer una relación de Estado a Estado. De otra manera (los países capitalistas desarrollados) tendrían que negociar, pactar o incluso enfrentar a otros Estados nacionales para conseguirlos”. Esta experiencia es posible en el Perú. Los proyectos de conservación con doble moral se han implementado sin la confrontación del Estado con otro Estado ni con las ONG. Algunos dirigentes indígenas de entonces y de hoy han sido y están siendo adoctrinados por ONG de diversas tendencias, a cambio de condescendencias pueriles, el verdadero sentido o interés de la intervención extranjera en la amazonía, aquello que se encamina subrepticiamente en agravio de la buena fe y el derecho de bienestar de los pueblos. El tema de la “investigación científica” permitido en las zonas de conservación es muy recurrente, cuya labor está relacionado con la ingeniería genética: prospección y análisis de muestras vegetales en laboratorios especializados, cuyos “principios activos” identificados y aplicados nunca significaron ganancias para el país y mucho menos para las fuentes sociales de origen.

Las empresas extranjeras han creado una novísima modalidad de plusvalor: el plusvalor medioambiental en torno a la apropiación extraterritorial de la biodiversidad amazónica, que les permite subir sus tasas de ganancia sin necesidad de modificar el patrón técnico-productivo destructivo de la biodiversidad. En otras palabras, siguen manteniendo en pie las mismas fuerzas técnicas destructivas y obtienen sustanciales rebajas de impuestos y eliminación de penalidades cada vez que titulan “bonos de carbono” a nombre de una de ellas” – afirma García Linera. Los servicios ambientales del bosque se introducen en el Perú con la anuencia formal del Estado (El Perú fue aprobado como participante en el Fondo Cooperativo de Carbono Forestal del Banco Mundial en el año 2011), en el marco del mecanismo REDD+ (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación + (más) Manejo Forestal Sostenible, Conservación de Bosques y Almacenamiento de Carbono).  Pueblos y comunidades indígenas vienen ofertando sus bosques a cambio de irrisorias sumas de dinero por hectárea. AIDESEP recomienda exigir la titulación de tierras comunales y “frenar la burbuja especulativa de REDD+, como condiciones previas a la apertura de este gran negocio que beneficiaría a los países industrializados que se niegan a reducir emisiones contaminantes. Sin embargo, el rechazo del avance de mecanismos REDD+ deberá elevar los niveles de unidad y firmeza de los pueblos indígenas y comunidades a fin de descolonizar la condición socio – cultural, no participar en el agravio de la tierra y afirmar la esperanza del progreso de Loreto sobre el uso adecuado de los recursos naturales.
   

Thursday, January 03, 2013

“No tienen derecho, pues no tienen territorio”.


Según informe de trabajo de campo del PIAV – AIDESEP, el 30 de diciembre de 2012, ingresó un grupo conformado por 40 personas dentro del territorio de las comunidades nativas “El Lobo” y “Nuevo Capanahua”, asentados en el río Blanco, Provincia de Requena. Todos uniformados y con los credenciales de la empresa petrolera Pacific Stratus convocaron a “talleres” de información, donde participaron dirigentes y pobladores de las dos comunidades. Los representantes de la empresa petrolera dijeron, en resumen, que llegaron para la construcción de bases, sub bases, campamentos volantes y helipuertos, como parte de la infraestructura para la logística de exploración de petróleo en el Lote 135. El personal de Pacific Stratus estuvieron acompañados por monitores de SERNANP y falsos “guías antropológicos”, después de una rigurosa investigación se descubrió que fueron “motocarristas, enfermeros, técnicos agropecuarios, etc.”, reclutados en la ciudad de Iquitos. Los dirigentes y pobladores de las dos comunidades rechazaron cualquier actividad petrolera, expresaron su temor por la contaminación del agua, la destrucción del bosque y el alejamiento de especies alimenticias, cuyas bondades propicia la subsistencia de los pobladores del lugar. Entonces, el representante de Pacific Stratus dijo con prepotencia: “No tienen derecho, pues no tienen territorio”, “las dos comunidades no están tituladas, inclusive no tienen reconocimiento”. Seguidamente,  habló sobre la economía  y el progreso comunal basado en la explotación de petróleo. Los dirigentes y pobladores quedaron asustados por la excluyente y temeraria sentencia que empuja hacia la imposibilidad de ejercer el derecho de defender y decidir sobre el territorio donde nació la estirpe, hace miles de lunas. Los “talleres” no alcanzaron acuerdos de ningún nivel, dejando claro que Pacific Stratus actuaría paradójicamente en agravio de las culturas primigenias, basado en la desvirtuada lógica de la virgen amazonia “que actúa como factor limitante a las poblaciones existentes”.

Incompatibilidades.
El Lote 135 concesionado a favor de la empresa petrolera Pacific Stratus está sobrepuesto a la Zona Reservada Sierra del Divisor, creado en el año 2006, mediante Resolución Ministerial Nº 0283-2006-A, con la finalidad de proteger la importante diversidad biológica de la zona. “Este lugar alberga las únicas cadenas montañosas en la selva baja peruana, que se originaron hace más de 20 millones de años, casi al mismo tiempo en que el Hombre de Neardenthal habitaba Europa Central. La importancia de esta “Sierra” en medio de la selva es que genera condiciones propicias para importantes y largos procesos de evolución, de los que eventualmente pueden resultar nuevas especies de flora y fauna. Este privilegiado rincón del país alberga poblaciones bien conservadas de flora y fauna que en otros lugares se encuentran amenazadas” (Sierra del Divisor: Maravilla Desconocida. Caretas, Edic. 2221, Dic. 2012). Empero, el Estado peruano identifica primero como un lugar de prioritaria conservación y, luego, admite la exploración y explotación de hidrocarburos, actividad altamente incompatible con los objetivos de la Zona. La conducción práctica de un doble discurso afincaría en la Zona Reservada Sierra del Divisor el germen de la transformación social, ecológica y ambientalmente inviable.
Asimismo, AIDESEP y ORPIO, vienen gestionado ante el Estado la creación de la Reserva Indígena Tapiche – Blanco – Yaquerana, hoy sobrepuesto por el Lote 135, a favor de los pueblos indígenas en aislamiento, cuya presencia “ha sido ratificado por los funcionarios de INDEPA, la misma que será publicado mediante un informe oficial”. Los antecedentes de vida de los pueblos indígenas en aislamiento en la Zona se han demostrado mediante acciones concretas de protección. Brasil ha desarrollado políticas y normas que garantiza la vida los pueblos aislamiento ante la amenaza inherente a las actividades extractivas, para ello creó la categoría de “Tierra Indígena Valle del Yavarí” en la frontera del Estado de Acre (Brasil) con Perú, colindante con la Zona Reservada Sierra del Divisor. Estudios antropológicos afirman que los pueblos en aislamiento traspasan la frontera, periódicamente.
Recientemente, la Revista Caretas publicó un artículo donde menciona: “Además, la Sierra del Divisor se extiende sobre la Reserva Territorial Isconahua, creada por el Gobierno Regional de Ucayali para la protección de pueblos indígenas en aislamiento voluntario. Asimismo, es un lugar que los científicos llaman “zona fuente”, porque allá se genera el agua y los recursos naturales que necesitan para subsistir los pobladores indígenas y mestizos que habitan en las partes bajas de las cuencas; y también suministra alimentos a importantes ciudades de la Amazonia como Pucallpa, Contamana y Requena” (Sierra del Divisor: Maravilla Desconocida. Caretas, Edic. 2221, Dic. 2012).

Conclusión.

El Estado, AIDESEP y ONGs que actúan y coordinan acciones para la protección de las personas y la diversidad biológica de la Zona, deben armonizar intereses proclives a la defensa de la vida, desde un enfoque histórico y social. Monitorear in situ la relación de Pacific Stratus con las comunidades a fin de evitar irrespetuosas formas de discriminación. Ante todo, se debe implementar la Ley de Consulta Previa.

Friday, December 28, 2012

Esbozo de una convivencia autosustentable.


La diferencia cultural de un pueblo originario de la amazonia con otro atañe, solamente, con la denominación que el idioma propio asigna a los mismos elementos materiales e inmateriales que sustentan la vida en relación con el bosque. Empero, la ubicación geográfica de un pueblo originario hizo posible la germinación de cualidades singulares, por ejemplo, los Kukama son mejores pescadores y diestros navegantes, conocen mejor la conducta de las especies que habitan en los ríos y cochas. Desde tiempos muy remotos ocuparon tierras bajas, entre várzeas y restingas cultivaron una promisoria cultura que hoy, después de los flagelos perpetrados por las misiones “reduccionistas” y las subsiguientes medidas homogeneizantes, pueblan comunidades vinculados con su legado cultural y se identifican con las fértiles fajas de los ríos Huallaga, Marañón, Ucayali y Amazonas.  Mientras que el Pueblo Bora (uno de los pueblos que nacieron en tierra no inundable), hicieron caminar su milenaria cultura en reciprocidad con el bosque de “tierra firme”, acentuando sus prácticas sobre la generosidad de las colinas y la aquiescencia de acogedoras quebradas que en su lecho fresca y cristalina, sostienen numerosas vidas.
El esbozo conceptual de una convivencia autosustentable dentro de una organización (familiar) de raíces ancestrales, plantearé tomando como modelo el territorio familiar del sabedor Bora Manuel Trigoso, septuagenario, viudo, delgado, alegre, de mirada acogedora y ágiles movimientos que muy bien podría compararse con el vigor de alguien mucho más joven, heredero del vasto saber que sus antepasados ejercieron.  Vive en una Maloka con características y funciones primigenias, ubicado en la entraña de una antigua purma a 300 metros de Pucaurquillo, comunidad nativa del río Ampiyacu. La familia está constituida por su hija y esposo, y cuatro nietos. Durante la noche planifican tareas para el siguiente día, teniendo en cuenta las inevitables prioridades humanas: alimentación, educación, espiritualidad y reproducción de los saberes tradicionales. Aquella primera noche de conversación percibí una gran energía que transmitió el legendario sabedor desde su enclave ceremonial, mediante aquellos hilos subliminales que la coca y el tabaco gobierna, inexorablemente, para lograr la conexión del hombre con las entidades anímicas. Pues, la renovación de la armonía en esta viva dualidad (hombre – naturaleza) ha de realizarse con la frecuencia del ocaso. El sabedor estaba sentado en el centro y nosotros a su alrededor adoptamos la dinámica de un sistema planetario: concebíamos ideas y percepciones dinámicas impulsadas por la brillantez de sus enseñanzas. Entonces, el sabedor asignaba tareas para el día siguiente no con la forma de un mandato sino con la virtud de los ejemplos referidos al rol y disciplina de la hormiga, resaltó la reciprocidad que practica el pájaro carpintero con el tucán: uno con su fuerte pico agujerea la parte alta del tronco de un árbol para que anide el tucán, al recibir la obra el tucán enseña un árbol de aguaje muerto con abundante suri, del cual se alimentará el cansado y laborioso pájaro carpintero. Alguien que estuvo sentado junto a mí, según me dijeron después que él habría de ser el próximo sucesor del sabedor Trigoso, me dijo:   “Mi suegro Trigoso habla desde un nivel alto de concentración para que escuchen, también, los espíritus del monte, y contribuyan con el éxito de nuestras tareas diarias”. El sabedor disertaba sin interrupción y con la elegancia propia de una entonación ascética, cuyo lecho agradable iba llevándome a un estado de paz no nunca antes percibido.
El día siguiente, antes de la salida del sol, los miembros de la familia habían iniciado sus quehaceres. Yo, el sabedor y un nieto suyo teníamos la tarea de cosechar hoja de coca para el ritual de la siguiente noche. Después de caminar lentamente por un terreno accidentado llegamos, después de una hora, a la chacra objetivo. “Esta chacra está listo con sembrío de yuca dulce, coca, piña, maní, dale dale, ají y tabaco, para hacer la próxima fiesta de la ‘marona’”, explicó el sabedor con profusa alegría y el brillo hospitalario de sus ojos longevos transmitía pudor y evocación del otrora mundo vernáculo exento de las perfidias y crueldades de hoy.  Durante el retorno pude observar y comprobar que el territorio del sabedor estaba organizado con fecunda idoneidad: las purmas antiguas proveen de especies, medicina y madera; las purmas jóvenes dan frutas de pijuayo, humarí, uvilla, cítricos, caimito y otros; las quebradas cercanas que divide una colina con otra disponen de peces para la alimentación de la familia (niños y jóvenes pescan después de salir del colegio y preparan sus alimentos mientras sus padres tardan en llegan de la chacra).
Y el bosque virgen está comprendido dentro de una latitud social de indispensable vitalidad, es el patrimonio de la familia, es la primera representación del padre creador (funciona perfectamente)  y el principal aliado del esfuerzo por un bienestar duradero. La familia del sabedor Trigoso no admira suntuariamente la cultura urbana sino reconoce sus peligros y se apropia de su principal bondad: la Educación Intercultural Bilingüe. La articulación con el mercado está basada en el expendio de productos hortícolas, artesanías y medicina tradicional. La “pobreza” aún no ha llegado al territorio del sabedor Bora, posponiendo la lógica utilitarista en su caracterización. Ellos se alimentan adecuadamente (derivados tradicionales de yuca, frutas frescas, pescado y carne, tubérculos varios, arroz, sal y azúcar provienen del mercado) y acceden al centro de salud cuando las enfermedades provienen de afuera). Usan trampas para cazar y pescar. No hay Televisor en éste pequeño régimen, se informan a través de la corriente de voces de amigos y autoridades que llegan al lugar.
Empero, la fertilidad del espacio social y cultural de una familia arraigado sabiamente a los conocimientos propios, y consciente de defender una situación de contrapeso para escapar de la pobreza existente en su alrededor, habría de servir para encontrar un verdadero modelo de comunidad autosustentable. El escenario existe, para ver su contextura se necesita una mirada y lógica amazónica.

Wednesday, December 05, 2012

Profusos saberes de los pueblos indígenas en aislamiento.


Los pueblos indígenas en aislamiento que ocupan territorios en la cabecera de cuenca y sub cuenca de los ríos Tigre, Yavarí, Napo y Tapiche en Loreto, conservan la mayor riqueza cultural primigenia debido al exiguo alcance de la sociedad mayoritaria. A diferencia de los pueblos indígenas integrados o contactados que han sido impelidos hacia la adopción de la lógica y noción liberal clásica, ellos reproducen saberes incólumes transferidos en procesos normales y concebidos en la praxis permanente, cuya coexistencia con el bosque constituye el único medio de subsistencia saludable y garantiza su prominente permanencia cultural. 

El dominio de los saberes relacionados con la medicina tradicional, la dinámica de los niveles tróficos en las cuencas y el uso demostrado de capacidades extraordinarias e ininteligibles para toda racionalidad común, deberán ratificarse como razones importantes en la búsqueda de la protección efectiva de los pueblos indígenas en aislamiento, mediante la creación de Reservas Territoriales que vienen siendo gestionado, ante el Estado peruano, por ORPIO y AIDESEP; en virtud de la Ley 28736 “Ley para la protección de Pueblos Indígena u Originarios en Situación de Aislamiento y Contacto Inicial”.   

Las propiedades de la plantas medicinales de la amazonía peruana clasificados por la farmacopea científica es muy poco en relación al vasto conocimiento que manejan los sabedores ancestrales conocidos y aún más abundante es el legado curativo de los pueblos en aislamiento. El eslabón no encontrado en el proceso de composición, combinación y modos de preparación de medicamentos tradicionales impide encontrar recetas efectivas para el tratamiento de enfermedades incurables y debilita la asistencia de la salud comunitaria con la prescindencia de productos de botica. Sin la abstracción de los saberes inherentes de los pueblos en aislamiento y la planificación de una recopilación rigurosa al momento que decidan formar parte de nuestra sociedad, encontraríamos un conjunto de posibilidades necesarias para la evolución confiable y eficaz de la ciencia médica. 

Los pueblos indígenas en aislamiento forman parte itinerante de las cadenas tróficas de las cuencas escenario de un sigiloso y prolongado desplazamiento entre distintos tipos de comunidades biológicas, durante tiempos inmemorables. Pues, mantienen vivo la relación de parentesco, resultante de visitas periódicas, con grupos aislados que habitan la selva del Brasil y Ecuador. Esta legendaria rutina habría permitido conocer conductas cronológicas que atañe a los procesos de alimentación y disponibilidad de las especies. Según testimonios de cazadores, habían encontrado recientes caminos furtivos de pueblos indígenas en aislamiento con la imposibilidad de cuantificar la cantidad de sus integrantes, todos pisan en un solo lugar que imprime la aparente huella de una sola persona. Estuvieron tan cerca que los cazadores oyeron imitaciones de silbidos de gavilán y rugidos de tigre, emitidos con estridencia para ahuyentar a los intrusos.  Por la agilidad y cohesión de la nómade población se presume que son minoritarios, sin ningún miembro senil. 

Las capacidades extraordinarias de estos pueblos fueron afirmadas por madereros ilegales que actúan en la cuenca del Curaray y Arabela. En lugares y tiempos diferentes tuvieron infortunadas experiencias que describen como un súbito temporal con nubes cargadas que oscilaban cerca de los árboles, cubriendo el sol radiante para oscurecer focalmente el lugar que habían ocupado, mientras se protegían de la lluvia, cayó un rayo que afectó seriamente las funciones auditivas de los ocupantes y dejó la atmósfera con olor a pólvora. Fuertemente atemorizados y con el pulso exaltado  huyeron sin mirar atrás. Después de cinco minutos de veloz retirada se dieron cuenta que el clima del nuevo lugar estaba apacible y el haz del sol entraban vigorosamente a través de resquicios de la floresta.